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El Autocross y otras cosas

Cosas sueltas, Musica , , ,

No se porque, hace unos dias me vino a la cabeza aquel juguete llamado Autocross. Y con el, llegaron tambien un monton de recuerdos de aquellos años en los que yo era un niño todavia.

La primera vez que lo vi fue en casa de unos amigos de mis padres: Jose Ignacio y Encarni. No tengo constancia de que sus hijos fuesen mis amigos o no. Con esa edad creo que no te planteas tales elecciones. Simplemente casi estabas obligado a compartir tu tiempo con los niños y niñas que tus padres decidian, en funcion en este caso de las visitas o de sus amistades.

De todos modos tampoco nos llevabamos mal. Mas que nada porque la habitacion de nuestros amiguitos era para mi como un gran paraiso lleno de juguetes. Bueno, su habitacion y casi todo lo suyo. Empezando por su casa, en el edificio mas alto de la ciudad entonces.

Recuerdo un portal enorme con dos ascensores, un salon gigantesco y una salita de estar, donde los mayores, efectivamente, ‘estaban‘, apretujados y al lado de una television pequeña, aunque yo no entendiera porque no hacian esa misma vida en aquel monumental salon.

Las visitas las haciamos casi siempre los domingos por la tarde. Aunque tambien recuerdo haber pasado unos cuantos dias viviendo con ellos, en los malos tiempos de enfermedad de mi madre.

En la habitacion de David y Nacho vi por primera vez el Autocross.

Aquella tarde todo fueron peleas y disputas con mi hermano y con los dueños. Todos queriamos conducir aquel minusculo coche. Con su llave de contacto, con su palanca de velocidades y su claxon. Con su volante … ¡y todo funcionaba como en un vehiculo de verdad!. Habia docenas de juguetes mas, que nosotros nisiquiera habiamos soñado tener, pero la satisfaccion de conducir que producia aquella pista …

En las visitas posteriores se reproducia el mismo problema de los turnos, al cual habia que añadir otro mas: las pilas. Aquellas enormes pilas que gastaba. Las mismas que en los ’80 llevaron los radicassetes con los que cargabamos por la calle o en la piscina, con la musica cuanto mas alta mejor.

Es curioso comprobar como ahora el tamaño de los aparatos destinados a llevar musica, se ha reducido a dimensiones de bolsillo, mientras que en los ’80, lo que de verdad rompia era ‘cuanto mas grande y mas luces mejor‘.

Algun año mas tarde, el Autocross vino como regalo de reyes para mi hermano el pequeño, creo recordar y aunque tambien llevo su trote, nada comparado con lo que disfrutamos en la habitacion de David y Nacho.

Aquella casa fue tambien donde vi por primera vez un equipo de alta fidelidad. Lo que entonces llamabamos ‘cadena musical‘, que por supuesto estaba prohibido tocar bajo pena de severo castigo. Y fue en ese equipo, precisamente, en el que decubri una obra maestra titulada ‘Sultans of  Swing‘ (Dire Straits) gracias a David.

Ademas, fue en casa de aquellos chicos donde escribi mis primeras lineas de codigo en papel, para luego teclearlas en un ordenador: un ZX Spectrum 48K de Sinclair.

En este caso fue Nacho, el hermano mayor, el que me daba las clases, los sabados por la mañana. Y puedo recordar perfectamente las caminatas desde mi casa, en una punta de la ciudad, hasta la suya en la otra punta, para pasar en el mejor de los casos, algo mas de una hora a los mandos de aquel objeto de deseo.

Situado en la salita de estar, encima de una mesa redonda con brasero y conectado a aquella television pequeña con un par de cables, recuerdo pasar toda la semana esperando que llegase el sabado para ponerle las manos encima … Y pensar hoy que ‘de aquellos barros, estos lodos‘.

En fin, caray lo que da de si un Autocross. Hasta la siguiente. :)