Lo debia desde hace tiempo. Aqui esta.
Con la leccion aprendida de lo que significa "no madrugar en absoluto" (dado que el dia de la boda fue largo) eran las tres de la tarde cuando apareci por el bar de la pension. El personal, mas madrugador que yo, ya andaban haciendo de las suyas. De tascas, por supuesto.
Me junte con ellos cuando ya tiraban de bocata para papear, y viendo que habia division de opiniones acerca de los planes para por la terde, partimos el contingente en dos grupos: los de las caras de Belmez por un lado y los partidarios del Manzanillo por otro. Del troceo surgio tambien una astilla que ni lo uno ni lo otro. Yo elegi la expedicion a Belmez, asi que ahi nos tienes en la furgoneta del Peke rumbo a ver las famosas caras.
El susodicho pueblo esta a varias distancias segun a quien le preguntes: 20-25 Km. dijo El Jose. Unos 40 nos advirtieron en el bar. Cerca de 60 los reales.
Con un calor sofocante nos plantamos alli no sin antes confundirnos, ya que las señales indicadoras estan solo para los que vuelven. Asi que nos tiramos medio viaje mirando hacia atras.
Localizar las casas donde aparecen las caras no fue dificil. La primera de ellas (la casa nueva) tiene como anfitrionas a dos señoras ya mayores. Una es vizca y tiene cara de haberle dado un mal aire. La otra, informada del resto del mundo a su manera, esta como una regadera.
Por supuesto es la que mas juego da y la que se deshizo en explicaciones con su palo, golpeandolo todo, su verborrea y su indescriptible "muy bien, muy bien, muy bien".
Manchas vimos muchas. Caras solo alguna, pero entre las que a todos nos convencieron, tres o cuatro eran alucinantes.
Con la cabeza bastante azotada por la labia de la señora y aprovechando la llegada de otros visitantes, cogimos las de Villadiego, despues del obligatorio donativo para pagar la luz. Visita divertida a la vez que curiosa. Mas lo primero, me atreveria a decir.
En vista de que mi hermano y el Peke pasaban de ver mas caras, las chicas y yo nos fuimos en busca de la segunda casa donde aparecian las caras (la casa antigua). Esta vez eran dos abuelos los encargados de despotricar. Pero ni punto de comparacion, oiga. El mismo palo para señalar, los dos mismos billetes de a 10 "leuros" en el cestaño del donativo, pero menos de la mitad de jaleo. Uno viendo los toros y el otro deseando que le dieran el relevo.
Total, que cuando ya llevaban un ratin inventandose caras, incluso manchas, dijimos "ahi os quedais bonitos, tomad esto para pagar la luz". Directos al bar como sputniks. Ah!, no. Se me olvidaba. Las chicas pararon en una tiendita a comprar porquerias. Me hizo gracia cuando el tendero les pregunto: "¿os lo cobro todo junto?". A lo que respondieron las tres al unisono: HHMMM HHMMM.
Lo siguiente fue un tentenpie en uno de los bares del poblado al que nos costo llegar lo nuestro, ya que ese dia los moviles andaban juguetones. Que se lo pregunten al Peke.
De camino a La Torre, completamente embrujados y poseidos volvimos por distinto camino al que habiamos ido (aunque en realidad solo existe uno) y a la llegada nos dispusimos a encarar la ultima noche en Torreperogil en plan tranqui. La expedicion B (la del Manzanillo) hizo aparicion despues de que nos hubiera dado tiempo a cenar.
Dos cubatas fue la medida que todos resolvimos justa antes de ir a dormir, ya que al dia siguiente esperaban muchas horas de viaje. Todos menos Mariela, Ruben y yo, claro. Asi pues las cosas, nosotros seguimos de cubatas con muy poquitas ganas de acabar la fiesta.
Despues de cerrarlo todo, aun tuve el honor de asaltar con ellos el bar de la pension (cerrado hacia ya varias horas), apropiarnos de tres cuba-libres y sentarnos en la calle a no se que horas para ponerle la guinda al pastel de la noche.
Chapeau.
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