Observa tus manos poeta
raquíticas y amoratadas
ambas con venas gruesas,
a nadie estrechan o acarician
simplemente son siniestras.
La derecha aún la utilizas
para exponer tus miserias,
mas la izquierda te delata
temblorosa y macilenta
ya sea a causa del frío
ya sea por la abstinencia.
Roberto Arróniz Martínez
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