Lo de Galicia ha sido una gozada, de principio a fin. Desde que hice el Camino de Santiago no visitaba yo estas tierras.
La verdad es que el viaje es un poco largo, pero para cuatro dias merece la pena. Y digo cuatro porque aunque en realidad son cinco, uno de ellos lo hemos pasado en la furgoneta entre la ida, la vuelta y los desplazamientos.
Alli nos esperaban Ruben y Mariela. Llevaba tiempo sin verlos. Demasiado tiempo. Tambien nos esperaban gentes, paisajes, gastronomia y eventos. Todo ello una gozada.
El resultado: unas magnificas mini- vacaciones, que paso a comentar en las pocas fotos que he sacado.
La imagen esta tomada en Silleda, justo enfrente del portal donde nos alojabamos. Nos hizo gracia el nombre de la peluqueria. Como ibamos haciendo el tonto, Saul se presto a aparecer en la foto con su pelo-gorra escocesa. Ademas de este establecimiento, en el viaje tambien nos encontramos con un hotel llamado “El canguro australiano” y con una carniceria bajo el nombre de “Casqueria Mari Carmen“.
Este anuncio, friki donde los haya, colgaba de la pared de la gasolinera de Silleda. Sin palabras.
Despues de pasar por Muxia, donde nos pusimos hasta las manillas de congrio, pulpo y raxo, terminamos en Fisterra. En el faro, tomamos un cafe y saque la fotografia. Luego, bajamos al pueblo, y tuve el placer de saludar a Roberto en su pecualiar bar, La Galeria. Alli nos refrescamos con unas cañas y recordamos los tramos del Camino que hicimos juntos, mientras los demas alucinaban con su bar.
El dia siguiente lo estrenamos en Pontevedra. Como sera de bonito el casco antiguo que me gusto hasta a mi, y eso que no soy muy aficionado a las piedras. Tapeamos y comimos para despues acercarnos a Cambados, donde saque esta foto al atardecer. Luego cenamos y apuramos la noche entre risas y copas en Silleda.
Por recomendacion de Ruben (el 1º por la derecha) nos faltaba comer cocido gallego. Eso fue lo que hicimos tras un cumulo de golpes de suerte que nos sentaron en la mesa del restaurante Agarimo, en Lalin, donde el menu fue excelente y el trato excepcional. La foto esta tomada en el pub Cristal, Silleda, con el norte perdido por completo teniendo en cuenta que al dia siguiente nos poniamos en viaje de regreso a casa. Falta ¿Isabella?, amiga de Ruben y Mariela que se tomo una copa con nosotros. Cuando ella se marcho, me fastidio.
El viaje de vuelta fue pesado por los atascos y los cuerpos que llevabamos, (sobre todo para Tomas, que condujo todo el trayecto). La foto no tiene misterio: los montes de Burgos nevados al fondo.
Un brindis por los conductores (Tomas y Eduardo).
La nota negativa la pusieron los hijos de puta de ETA con su coche bomba en Calahorra, nuestra tierra. No mereceis perdon y espero que nunca lo tengais.
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